De la emblemática empresa Rottneros ya sólo queda la que fuera su seña de identidad, la enorme chimenea que en sus buenos tiempos no dejaba de echar humo y, por qué no decirlo, dejar en el ambiente un especial olor casi imperceptible para los acostumbrados mirandeses, pero delator de la elaboración de pasta de papel para los visitantes. Era un 'aroma' a veces un tanto desagradable pero no cabe duda de que ahora se echa de menos puesto que su ausencia es el claro indicador de la ausencia de actividad; esa que facilitaba trabajo a 165 empleados.
Y aquella realidad desapareció del día a día mirandés hace ya tres años, aunque la historia del declive de la factoría (cuando empezó a temerse por lo que al final aconteció, su cierre), se remonta todavía más atrás. Fue en octubre de 2008, hace por lo tanto cuatro años cuando se anunció una parada que se prolongaría hasta el 12 de noviembre. Y, sin solución de continuidad fueron encadenándose las medidas que concluyeron con el cese de la actividad; el primer ERE, de 60 días comenzó en diciembre de hace cuatro años.
«Fue entonces la primera vez en la que se nos comunicó que la empresa tenía problemas para poder hacerse cargo de todas las inversiones que tenía que hacer. Y lo que se suponía que iba a ser un cese de actividad temporal pues acabó, como acabó», recuerda el que en aquel entonces ostentaba el cargo de presidente del comité de empresa Francisco González, que apunta que lo más penoso en este momento es que después de pasado todo ese tiempo «los trabajadores seguimos sin recibir la indemnización y, tal y como está el mercado laboral general, algunos están pasando momentos muy complicados».
Rottneros daba ocupación a 165 empleados y, si se divide la plantilla en cuatro, son otras tantas las situaciones en las que se encuentran. Los trabajadores de más edad, alrededor de cincuenta se han jubilado; algunos porque ya estaban prácticamente en la edad y «otros más o menos anticipadas pero con muchas reducciones en cuanto a salario después de haber cotizado durante más de 40 años».
Según los datos que maneja González de sus antiguos compañeros están en el paro de modo continuado entre 40 y 45 y, además, otros tantos han conseguido algún trabajo más o menos estable. Eso sí, de entre estos últimos, que son los más jóvenes de la plantilla «unos veinte se han buscado ellos su propio trabajo con autoempleo, entre cooperativas o autónomos». El resto puede decirse que se encuentra en la misma situación que el resto de los trabajadores ya que «encuentran ocupación con alguna empresa temporal, trabajan unos días, otro no, y así es como está la situación».
En cualquier caso mientras unos ya se han jubilado y otros entran y salen del mercado laboral, lo que todos los es trabajadores de Rottneros siguen manteniendo en común es que aún no han percibido las indemnizaciones que les corresponden y que podrían ascender a cinco millones de euros.
Energías renovables
Rottneros mantiene su patrimonio que «se está deteriorando día a día», y no acaba de aclararse su futuro. Siempre que se habla de él reaparece la planta de biomasa de Gestamp, y en este sentido, Francisco González argumenta que ahora todo el mundo está esperando a que el gobierno «aclare un poco qué es lo que va a hacer con las energías renovables y, si hay luz verde, hay trabajadores que mantienen la esperanza», ya que incluyendo todas las subcontratas podría afectar a unos cien puestos. Además, explica que este verano mantuvieron una reunión con Gestamp y «sigue interesada en establecer la planta, así que estamos a la espera».
Pasados ya los años desde que comenzara la pelea de los trabajadores para mantener Rottneros en pie, hoy es el día en el que ratifican su convicción de que el cierre no obedecía a la inviabilidad de la industria de pasta de papel porque «ahora mismo son las pocas que funcionan y tienen beneficios. Ence ha ampliado su producción en Huelva, la empresa de Navia está a pleno rendimiento en Pontevedra también; así que lo nuestro fue un problema de financiación de la empresa y nadie quiso ayudar para que se mantuviera».
Habla González pues de falta de apoyo en su momento y sigue pensando que hoy por hoy no existe tampoco mucho interés ni tan siquiera para recuperar el área industrial y muestra cierto asombro por el hecho de que ahora que se plantea la posibilidad de construir en Miranda la denominada 'ciudad del reciclaje', no se haya tenido en cuenta la existencia de los terrenos de Rottneros. «Podría ser una zona a recuperar y sería también una forma de que los trabajadores cobráramos algo de la empresa. Hay que hacer líquido ese activo que hay en Rottneros y que se ha deteriorado con el paso del tiempo».
Tiene claro el que fuera presidente del comité de empresa que desde el momento en que comenzaron las complicaciones nunca estuvo en la mano de los trabajadores conseguir que los empleos pudieran mantenerse, e insiste en que tuvieron «mala suerte con todo, con la empresa, los administradores concursales, las administraciones, con todo». Y haciendo referencia a las administraciones insiste en que les molesta que parece que no haya interés. «No entendemos, por ejemplo que la Oficina de Promoción Industrial de Miranda, la Opime no oferte esos terrenos que poco uso más que el industrial es el que tiene».
No solicita que la 'ciudad del reciclaje' se establezca en los terrenos de Rottneros, pero insiste en que «no entendemos que ni tan siquiera se ofrezcan. No lo han hecho los administradores concursales y parece que las administraciones tampoco los tienen en cuenta, no lo comprendemos porque infraestructuras hay», apostilla.
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