Ayer se cumplieron tres años del día en el que los trabajadores de la
empresa papelera Rottneros decidieron ‘invadir’ la subdelegación de la
Junta en Miranda para montar un campamento que durante un año fue punto
de referencia en la lucha por evitar el cierre de la planta. Y ayer,
coincidiendo con esta fecha, se mantuvo un encuentro de los exempleados
en CCOO para analizar la situación en la que se está tres años después.
Y lo cierto es que hay un evidente sentimiento de decepción, ya que hoy
por hoy nada de lo prometido se ha cumplido. Es más, el decreto del
Gobierno central paralizando las primas a las energías renovables ha
puesto en el aire el único proyecto industrial que ha tomado forma como
alternativa a la planta de papel. «Después de todo este tiempo, y cuando
parece que está todo encauzado y que llegábamos al punto de iniciar
todo el proyecto de la planta de biomasa de Gestamp, en enero, con ese
real decreto se ha ido al traste, ha sido un mazazo», reflexiona Paco
González, quien fuera presidente del comité de empresa.
No obstante creen que hay esperanzas y que no todo está perdido. Y es
que González pone en valor que tanto la Junta de Castilla y León como la
propia Gestamp (que son sus principales interlocutores) «no han dado el
proyecto por perdido y dicen que siguen trabajando en él» ya que «están
casi todos los pasos ya dados para su puesta en marcha». Además,
recuerda que el propio real decreto recoge «excepciones» a ese fin de
las primas a las renovables por diversos motivos y por decisión del
Gobierno.
Una decisión de salvar a la planta de biomasa mirandesa de la quema que
está en manos del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien en
octubre de 2009 se reunión con González y otros integrantes del comité
en El Espino antes de un acto político del PP. «Rajoy también se
involucró y dijo que nos iba a ayudar en todo lo que pudiera; esperamos
que cumpla y deje que el proyecto salga adelante», confía.
Recolocaciones
La gran importancia del proyecto de Gestamp tiene varios motivos. Por
un lado, ya que podría permitir recolocar a buena parte de los 60
extrabajadores que actualmente buscan empleo y se están formando y
capacitando profesionalmente de cara a la actividad prevista en la
planta de biomasa. Del resto, unos 60 se han prejubilado o jubilado, y
cerca de 40 han encontrado un empleo en Miranda o fuera de la ciudad.
El segundo motivo es que con los ingresos logrados por la venta del
suelo y algunos edificios y equipos podría pagarse buena parte del
dinero que se les debe a los trabajadores (que son los principales y
primeros acreedores), y también a otros acreedores (entre ellos
proveedores, muchos de Miranda).
De momento, se sabe que el contrato entre los administradores
concursales y Gestamp coloca en septiembre el límite para su vigencia, y
si en esa fecha no se han logrado todas las autorizaciones
administrativas podría romperse el contrato. No obstante, de no llegarse
a esa fecha, también podría prorrogarse con otro acuerdo entre
administradores y empresa.
De las otras vías para hacer líquidos los activos de Rottneros y así
poder cumplir con los acreedores poco saben de forma directa, y aunque
conocen algunos datos a través de algunas informaciones. Y es que ya en
febrero de este año este periódico detalló que los créditos contra la
masa ascienden a unos 11 millones de euros, de los que entre 5 y 6
millones son para pagar a la plantilla.
9 millones
Para poder cumplir, se calcula que las operaciones de venta de
terrenos, inmuebles y equipos podrían rondar los 9 millones de euros, de
los que 5,1 son del contrato con Gestamp, 3,5 del contrato con
Erri-Berri (desmantelamiento y reciclaje) y 250.000 de unos equipos
vendidos a una firma sueca.
Todo ello hace que nadie vea hoy por hoy como medio llena la botella a
pesar de que sobre la mesa haya un proyecto al que agarrarse. «Estamos
decepcionados, nos ha salido todo mal; lo primero, que se pierda una
industria papelera que era un motor para Miranda; porque no se ha podido
continuar ningún otro tipo de actividad en este tiempo; y ahora con el
freno que supone el real decreto», resume González.