La actividad debe estar avalada por un gestor de residuos y se pide una fianza de 2,5 millones para esa labor
El proyecto para la instalación de la planta de biomasa
en los terrenos de Rottneros sigue adelante, pero no es menos cierto que
todo sigue pendiente de las decisiones que deben ser adoptadas desde el
gobierno central. En cualquier caso en la junta de Gobierno se ha dado
ya un paso más con la concesión de la licencia de obras para la
demolición y desmantelamiento de las instalaciones. Unas labores que
están presupuestadas en 538.409 euros.
Ya en el proyecto presentado por Gestamp se planteó el
mantenimiento de lo que son los grandes edificios y, por supuesto, no se
eliminará la emblemática chimenea. Lo que va a desmantelarse son los
edificios más antiguos que, además, están ya prácticamente en ruinas.
En estas labores no cabe duda de que van a encontrarse
residuos de muchas características y para evitar cualquier tipo de
riesgo, a la empresa que va a encargarse de las tareas de demolición y
desmantelamiento se le obliga a contar con un gestor de residuos. «Puede
ocurrir que en ese proceso aparezcan balsas por ejemplo de aceite o de
productos contaminados. Por eso, además pedimos una fianza de dos
millones y medio para el tema de gestión de esos residuos».
Hace ya meses se retiró el cableado y maquinaria, y en
estos momentos llega «el paquete global de todo el desmantelamiento». El
plazo en el que el trabajo deberá estar concluido es de un año, aunque
es bastante probable que la empresa encargada no utilice todo ese
tiempo.
Con el terreno ya liberado no cabe duda de que las
posibilidades de la instalación de la planta de biomasa son mayores,
pero lo cierto es que, tal y como apuntó el alcalde, en estos momentos
hay una indefinición sobre el mapa de generación de energía eléctrica,
«qué van a aportar los saltos de agua, las nucleares, las eólicas o las
plantas de biomasa. El expediente está paralizado y hasta que no se
resuelva lo único que se puede hacer es esperar».
Considera el alcalde mirandés que sería fundamental que
todo quedara clarificado cuanto antes porque esta situación afecta a un
buen número de trabajadores en la ciudad. «En Miranda a unos quinientos,
tanto de empresas que ya existen, como es el caso Gamesa, o los que
absorbería la planta de biomasa, que Gestamp sigue interesada en poner
en marcha». Si así fuera, en el período de construcción requeriría casi
400 personas y después, otras 120. «Estamos esperando la decisión del
Gobierno, y lo importante es que la empresa sigue interesada»,
apostilló.
Gestamp tiene otras plantas de biomasa planteadas para la región y Campo confía en que el proyecto pueda llegar a buen fin.
En las inminentes tareas de desmantelamiento y demolición
desaparecerán, entre otros edificios, el almacén del taller, el de
calderas, o el de cortado y clasificación. También los silos así como la
sala de calderas y depuración química de aguas y la sala de bombas.
También desaparecerá el almacén de pasta a granel, aunque se recuperará
su estructura metálica.
En cuanto al desmantelamiento se verán afectados por él
las calderas de gas, los filtros de aire el horno de cal o los depósitos
de lejía y de fuel. También los de productos químicos y los tanques de
agua oxigenada de blanqueo de pasta o los de lejía.

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