18 de abril de 2012

La plantilla de Rottneros pone sus esperanzas en la planta de biomasa











Ayer se cumplieron tres años del día en el que los trabajadores de la empresa papelera Rottneros decidieron ‘invadir’ la subdelegación de la Junta en Miranda para montar un campamento que durante un año fue punto de referencia en la lucha por evitar el cierre de la planta. Y ayer, coincidiendo con esta fecha, se mantuvo un encuentro de los exempleados en CCOO para analizar la situación en la que se está tres años después.
Y lo cierto es que hay un evidente sentimiento de decepción, ya que hoy por hoy nada de lo prometido se ha cumplido. Es más, el decreto del Gobierno central paralizando las primas a las energías renovables ha puesto en el aire el único proyecto industrial que ha tomado forma como alternativa a la planta de papel. «Después de todo este tiempo, y cuando parece que está todo encauzado y que llegábamos al punto de iniciar todo el proyecto de la planta de biomasa de Gestamp, en enero, con ese real decreto se ha ido al traste, ha sido un mazazo», reflexiona Paco González, quien fuera presidente del comité de empresa.
No obstante creen que hay esperanzas y que no todo está perdido. Y es que González pone en valor que tanto la Junta de Castilla y León como la propia Gestamp (que son sus principales interlocutores) «no han dado el proyecto por perdido y dicen que siguen trabajando en él» ya que «están casi todos los pasos ya dados para su puesta en marcha». Además, recuerda que el propio real decreto recoge «excepciones» a ese fin de las primas a las renovables por diversos motivos y por decisión del Gobierno.
Una decisión de salvar a la planta de biomasa mirandesa de la quema que está en manos del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien en octubre de 2009 se reunión con González y otros integrantes del comité en El Espino antes de un acto político del PP. «Rajoy también se involucró y dijo que nos iba a ayudar en todo lo que pudiera; esperamos que cumpla y deje que el proyecto salga adelante», confía.

Recolocaciones
La gran importancia del proyecto de Gestamp tiene varios motivos. Por un lado, ya que podría permitir recolocar a buena parte de los 60 extrabajadores que actualmente buscan empleo y se están formando y capacitando profesionalmente de cara a la actividad prevista en la planta de biomasa. Del resto, unos 60 se han prejubilado o jubilado, y cerca de 40 han encontrado un empleo en Miranda o fuera de la ciudad.
El segundo motivo es que con los ingresos logrados por la venta del suelo y algunos edificios y equipos podría pagarse buena parte del dinero que se les debe a los trabajadores (que son los principales y primeros acreedores), y también a otros acreedores (entre ellos proveedores, muchos de Miranda).
De momento, se sabe que el contrato entre los administradores concursales y Gestamp coloca en septiembre el límite para su vigencia, y si en esa fecha no se han logrado todas las autorizaciones administrativas podría romperse el contrato. No obstante, de no llegarse a esa fecha, también podría prorrogarse con otro acuerdo entre administradores y empresa.
De las otras vías para hacer líquidos los activos de Rottneros y así poder cumplir con los acreedores poco saben de forma directa, y aunque conocen algunos datos a través de algunas informaciones. Y es que ya en febrero de este año este periódico detalló que los créditos contra la masa ascienden a unos 11 millones de euros, de los que entre 5 y 6 millones son para pagar a la plantilla.

9 millones
Para poder cumplir, se calcula que las operaciones de venta de terrenos, inmuebles y equipos podrían rondar los 9 millones de euros, de los que 5,1 son del contrato con Gestamp, 3,5 del contrato con Erri-Berri (desmantelamiento y reciclaje) y 250.000 de unos equipos vendidos a una firma sueca.
Todo ello hace que nadie vea hoy por hoy como medio llena la botella a pesar de que sobre la mesa haya un proyecto al que agarrarse. «Estamos decepcionados, nos ha salido todo mal; lo primero, que se pierda una industria papelera que era un motor para Miranda; porque no se ha podido continuar ningún otro tipo de actividad en este tiempo; y ahora con el freno que supone el real decreto», resume González.

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